"Desconectar y realinear"
- Devy Mehta
- 27 jul 2025
- 2 min de lectura
En un mundo en el que nos llegan mensajes desde todas las direcciones, como los medios de comunicación, las instituciones, la sociedad y la familia, a menudo olvidamos cuánto de lo que pensamos, sentimos y creemos está programado en nosotros. Desde que nacemos, estamos condicionados por sistemas que rara vez se preguntan: «¿Qué es lo que realmente nutre el cuerpo y el alma?» o «¿Qué nos alinea con nuestra verdad?». Cuestionar los sistemas a los que nos hemos adaptado requiere desprenderse del flujo continuo de información e influencia.
Esta programación no es solo cognitiva, sino que afecta a nuestro sistema nervioso, nuestra memoria celular, nuestros comportamientos e incluso nuestros sueños. La mayor parte opera de forma inconsciente, moldeando nuestras decisiones, nuestras identidades y nuestro sentido de la valía sin nuestro consentimiento. Además, la incomodidad que muchos sienten hoy en día, ya sea por enfermedad, agotamiento emocional, crisis espiritual o inquietud, es más que angustia. Es una llamada de atención.
La programación es un conjunto de estímulos repetidos, tales como creencias, reglas e impresiones emocionales que, con el tiempo, se convierten en verdades internalizadas. Ejemplos como «El éxito es tener una cierta cantidad de dinero», «Necesito la aprobación externa para tener valor» o «Llorar es una debilidad».
Estas ideas no provienen del corazón. Provienen de autoridades externas, traumas heredados, miedos generacionales y sistemas masivos que prosperan cuando no somos plenamente conscientes o empoderados. El condicionamiento también se manifiesta en las elecciones inconscientes que hacemos en lo que consumimos, lo que comemos, vestimos y compramos. Estas elecciones, cuando se hacen inconscientemente, pueden disminuir sutilmente nuestra energía natural y nuestra conciencia, alejándonos de la sabiduría intuitiva de nuestros cuerpos y los ritmos de la Tierra. Aportar más presencia e intención a lo que consumimos nos permite reconectarnos y nutrirnos a todos los niveles.
Examinemos lo que no es verdaderamente nuestro. Cuando el cuerpo duele, cuando la mente se acelera, cuando el corazón se retrae: «Desconecta. Realinea. Recupera».

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