"El poder de gratitude"
- Devy Mehta
- 14 feb
- 1 min de lectura
En el fondo, todos los seres humanos tenemos una necesidad muy simple: sentirnos amados y apreciados. A menudo, como seres humanos, no se nos admira ni se nos elogia por nuestros logros y, inconscientemente, sentimos el deseo de ser vistos, valorados o simplemente aceptados tal y como somos.
El amor y la gratitud son el mayor alimento emocional. Cuando las personas se sienten genuinamente apreciadas, algo se suaviza en su interior. Su sistema nervioso se relaja. Su inmunidad mejora. El cuerpo se vuelve más abierto, más generoso, más vivo. Es como si la energía del aprecio le dijera al alma: «Tú importas. Tu presencia tiene valor».
Muchas heridas internas son el resultado de la ausencia, como las palabras no dichas, la gratitud no expresada, el afecto retenido. Un reconocimiento amable, un agradecimiento sincero o un momento de escucha atenta pueden sanar más de lo que creemos. Estos pequeños gestos recuerdan a las personas que no son invisibles.
La práctica regular de la meditación nos ayuda a ralentizar y a ser más conscientes de nosotros mismos y de los demás, lo que nos permite darnos cuenta más fácilmente de lo que realmente importa y expresar nuestro agradecimiento de forma sencilla y cotidiana.
Cuando el amor se expresa libremente, crea seguridad. Y en la seguridad, las personas prosperan. Crecen, dan y recuerdan quiénes son realmente.
En un mundo que avanza a toda velocidad, detengámonos más a menudo para apreciar y amar en voz alta. Porque cuando las personas se sienten amadas y apreciadas, no solo sobreviven, sino que realmente florecen.

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