"La verdad"
- Devy Mehta
- 22 may
- 2 min de lectura
Ya sea que se mire desde una perspectiva espiritual o psicológica, parece que la humanidad está entrando en un período de cuestionamiento más profundo. Muchas personas están comenzando a mirar con mayor atención las narrativas, creencias y suposiciones que han heredado de los medios, las instituciones, la sociedad e incluso de su propio condicionamiento. En tiempos recientes, mucho de lo que antes permanecía oculto o pasaba desapercibido parece estar saliendo a la luz. La verdad, a su propio tiempo y a su propia manera, tiende a revelarse.
A menudo se nos enseña a confiar en los titulares, las opiniones, las apariencias y la autoridad externa antes que en nuestro propio sentido interior. Sin embargo, aunque la verdad puede tardar en revelarse en el mundo exterior, internamente muchas veces sabemos más de lo que nos permitimos admitir. Los seres humanos tenemos una capacidad increíble para percibir cuando algo no está alineado. Aun así, muchos anulamos ese conocimiento interior para encajar, evitar la incomodidad o seguir la narrativa colectiva más fuerte.
No podemos controlar cada falsedad o ilusión que existe “allá afuera”, pero sí podemos volvernos más honestos con nosotros mismos. Podemos comenzar por soltar las pretensiones, suavizar las máscaras que usamos para obtener aprobación y fortalecer nuestra conexión con nuestro propio saber interior. Se necesita valor para vernos con claridad, admitir cómo nos sentimos realmente y reconocer qué resuena con nosotros y qué no.
En la cosmología hindú, el movimiento del Kali Yuga, la era de la oscuridad y la ignorancia, hacia el Sat Yuga, la edad dorada de la verdad y la sabiduría, puede entenderse no solo como un ciclo cósmico, sino también como una invitación interior. Nos recuerda que la verdad no es solo algo que se descubre en el mundo, sino algo que se practica dentro de nosotros mismos.
Nuestro mundo y nuestras mentes están desbordados de ruido, narrativas, imágenes cuidadosamente construidas e información constante. Mientras más honestos seamos con nosotros mismos, menos fácilmente seremos manipulados por el miedo, las apariencias o la histeria colectiva. La verdad comienza en silencio, desde adentro.

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