«Luchas internas, Paz interior»
- Devy Mehta
- 10 abr
- 2 min de lectura
En esta época de despertar a las múltiples capas de la realidad, muchos de nosotros sentimos un tira y afloja invisible en nuestro interior, un conflicto interno entre quienes hemos sido y en quienes nos estamos convirtiendo. Todo aquello que no respalda la transformación del cuerpo comienza a salir a la superficie; viejas costumbres, hábitos y miedos surgen como invitados no deseados o «enemigos» del pasado, ya sin ocultarse, convirtiendo nuestro mundo interior en un campo de batalla.
Cuando miramos al mundo externo, parece desarrollarse el mismo tema. Surgen tensiones derivadas del miedo, la división y la incertidumbre a medida que los viejos sistemas se derrumban, dejando espacio para nuevos desarrollos.
Cualquier camino de crecimiento personal o práctica espiritual se convierte en un puente sutil pero poderoso entre el caos que observamos y la paz que buscamos encarnar. Nosotros somos el cambio que hemos estado esperando. Nuevos niveles de adaptación y resiliencia nos ayudan a avanzar hacia tiempos más pacíficos y armoniosos. Cada vez que volvemos a la respiración, al cuerpo —nuestro vehículo físico que está aquí para servirnos— y al momento presente, elegimos la presencia por encima de la reactividad.
A medida que dirigimos nuestra atención hacia el interior, nos convertimos en observadores, presenciando el cambio sin enredarnos en las historias. Una mente tranquila y un corazón estable pueden transformar el campo energético de manera profunda, permitiendo que nuestra armonía interior contribuya a un despertar más amplio, apoyando al todo en su retorno al equilibrio. Lo que resolvemos en nuestro interior se propaga hacia afuera a través de las vibraciones.
Sea lo que sea a lo que le tengas miedo o te resistas, coloca tus manos en el centro de tu pecho, el centro de energía de tu corazón, y toma tres respiraciones profundas. Siente el subir y bajar debajo de tus palmas. Permite la tranquilidad. Mantente presente. Suelta suavemente la resistencia y ábrete a la claridad y la transformación.

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