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"Pensamientos y sentimientos

  • Devy Mehta
  • 11 may
  • 2 min de lectura

A menudo no nos paramos a pensar en nuestros propios pensamientos. Es decir, vivimos la vida como si nuestros pensamientos quedaran relegados a un segundo plano. Y, ya sean razonados o aleatorios, solemos pensar que nuestros pensamientos son inofensivos e irrelevantes. Pero no es así. Los pensamientos son energía o fuerzas activas. Influyen en cómo nos sentimos, en cómo interpretamos los acontecimientos y, en última instancia, en cómo experimentamos la realidad.

Un solo pensamiento puede cambiar por completo tu estado de ánimo. Piensa en lo rápido que reacciona tu cuerpo cuando piensas que «algo anda mal» en comparación con «ah, no es para tanto». Puede que la situación externa no cambie, pero tu estado emocional sí lo hace, y a veces de forma instantánea. Esto se debe a que los pensamientos desencadenan reacciones emocionales y fisiológicas, y provocan estados de estrés o calma, miedo o motivación. Nuestras emociones, a su vez, influyen en nuestro comportamiento. 

Lo interesante es que solo alrededor del 5 % corresponde al pensamiento consciente, mientras que el 95 % de nuestros pensamientos provienen del «piloto automático» predeterminado de la mente subconsciente. Estos se derivan de nuestros hábitos, de aquello con lo que hemos sido programados, incluyendo nuestras creencias y todos los filtros creados a partir de recuerdos pasados y condicionamientos. 

Si tus pensamientos se inclinan hacia la duda o la amenaza, es más probable que te alejes, dudes o reacciones a la defensiva. Si tienden hacia la posibilidad o la confianza, tus acciones tienden a abrirse. Con el tiempo, estos patrones repetidos no solo afectan momentos aislados, sino que construyen tu realidad vivida.

¡Y no estoy diciendo que debamos controlar cada pensamiento o fingir que todo es positivo porque esa no es la vida real! Sabemos que los pensamientos van y vienen, especialmente en los momentos difíciles. Pero lo que podemos hacer es empezar a notarlos. La meditación ayuda a calmar el parloteo y a despejar la mente, permitiendo que surjan los pensamientos de tu yo intuitivo superior. 

La interpretación de las circunstancias se filtra a través del pensamiento. Dos personas pueden enfrentarse a la misma situación y salir de ella con experiencias totalmente diferentes, en gran parte debido a lo que se dicen a sí mismas al respecto.

Desarrollar la conciencia y entablar un diálogo interno ayuda a determinar si un pensamiento es útil, preciso o simplemente habitual. Cuando te vuelves más consciente de tus pensamientos, puedes controlar tu estado de ánimo y, poco a poco, cambiar tu forma de ver la vida.

El hábito regular de meditar nos hace conscientes no solo de nuestros propios pensamientos y sentimientos, sino también de cómo estamos influyendo en la reacción o respuesta de los demás.

 
 
 

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