"Ser uno mismo"
- Devy Mehta
- 15 jun
- 2 min de lectura
A menudo nos creamos tensión a nosotros mismos, ya que nuestra propia mente actúa como nuestro crítico interior y nos insta constantemente a lograr algo… cualquier cosa. Nos vemos atrapados en un círculo vicioso en el que intentamos tener éxito, intentamos caer bien o ser validados, intentamos demostrar que nuestra opinión es la correcta e intentamos ser la persona que creemos que se supone que debemos ser. La lista de «intentos» es interminable.
De ahí surgen patrones de comparación, competencia, intentar estar a la altura de los demás y el esfuerzo excesivo, lo que a menudo conduce a la ansiedad, el agotamiento o el agotamiento total.
La meditación entrena a la mente para estar presente y aceptar lo que es. Nos invita a abrazar la totalidad de nosotros mismos con todas nuestras imperfecciones, asuntos pendientes, fortalezas y debilidades, lo «bueno» y lo «malo». En cada momento, todo lo que somos ya es completo y suficiente. A veces, solo cinco o diez minutos al día de respiración consciente y quietud pueden cambiar por completo el tono del día.
Cuando hacemos una pausa y dejamos de esforzarnos en exceso o de estresarnos, permitimos que la inteligencia natural de la vida guíe nuestros pensamientos y acciones. Detener el esfuerzo constante no significa abandonar el crecimiento; más bien, significa pasar de actuar a simplemente ser.
La necesidad de impresionar a los demás comienza a desvanecerse cuando entramos en nuestro flujo auténtico y nos conectamos con nuestro yo superior, nuestra sabiduría interior o nuestra verdad más profunda.
Aceptar plenamente quiénes somos y dejar que nuestro ser natural se exprese genera mucha más vitalidad y creatividad que la búsqueda incesante de convertirnos en alguien que nos han dicho que seamos, o perseguir metas impulsadas por el miedo, la costumbre o la presión de estar siempre a toda prisa.
Como dice el Bhagavad Gita:
«Es mejor vivir tu propio destino de manera imperfecta que imitar la vida de otra persona a la perfección».

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