"El desprendimiento final"
- Devy Mehta
- 24 nov 2025
- 2 Min. de lectura
Últimamente, he notado un poderoso cambio colectivo que parece tanto necesario como inevitable. Muchos de nosotros, yo incluida, estamos soltando capas y capas del pasado, a veces con gracia y otras con incomodidad. Parece que estamos dejando ir todo y a todos los que ya no encajan con quienes nos estamos convirtiendo, como si hubiera una energía serpentina en su tramo final este año de la Serpiente, ¡guiándonos a través de una última muda transformadora!
La Serpiente, que simboliza la renovación, el renacimiento y el profundo conocimiento interior, nos recuerda que la evolución requiere liberación. El crecimiento no solo consiste en adquirir sabiduría a partir de la información o la experiencia, sino también en renunciar a lo que nos pesa. Muchos sienten la llamada de alejarse de viejas identidades, roles obsoletos y conexiones que ya no vibran en la frecuencia de la verdad de su alma. Este desprendimiento no es un acto de rechazo o juicio hacia la persona, el lugar o la situación, sino un acto de alineación. Es parte de nuestro viaje hacia la autenticidad y la limpieza del camino interior del alma para que podamos avanzar con claridad y propósito.
Parte de este proceso consiste en despertar y darse cuenta de que algunas personas nunca estuvieron realmente en sintonía con nosotros. Como seres humanos, a menudo sentimos conmoción, tristeza o ira cuando descubrimos quién llevaba una máscara, quién solo resonaba con nuestra versión anterior o quiénes son unos aprovechados. Dejar ir cualquier cosa o persona «falsa» tiene que ver con el profundo desentrañamiento emocional que conlleva ver con claridad. Duele porque los amábamos, confiábamos en ellos o creíamos en ellos, y sin embargo, este dolor se convierte en parte de la purificación y deja espacio para una verdad superior.
También veo a personas que liberan compromisos que antes les resultaban reconfortantes, pero que ahora les parecen restrictivos, y que también limpian los residuos emocionales al dejar ir relaciones que les resultaban familiares, pero que no les aportaban nada.
Y yo también noto esto en mí misma, a veces de forma suave, otras veces como un desentrañamiento doloroso, para honrar quién soy ahora, en lugar de quién era antes.
A medida que el Año de la Serpiente llega a su fin, surge su última lección: ¿Estamos preparados y somos capaces de confiar en la sabiduría de nuestro propio devenir?
Deshacerte de lo que ya no te sirve facilita el camino hacia nuevos comienzo

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