"El regalo de Naturaleza"
- Devy Mehta
- 19 oct 2025
- 2 Min. de lectura
El estrés es algo que todos experimentamos en diferentes niveles, y cada uno de nosotros tiene su propia forma de lidiar con él.
Nuestras circunstancias, interacciones y factores ambientales pueden aumentar o disminuir nuestra respuesta al estrés.
La solución global es asumir la responsabilidad de nuestro estado de ser y estar abiertos a permitir la tranquilidad, la calma, la paz y la serenidad.
Meditar con regularidad es una forma fiable de mantener un estado de paz en cualquier circunstancia.
Igualmente poderosa es la práctica de conectar con la naturaleza. El mundo natural tiene un ritmo y una inteligencia que nos guía suavemente para equilibrar. Cuando pasamos tiempo entre los árboles, caminamos descalzos sobre la tierra o simplemente nos detenemos a escuchar el sonido de los pájaros o las olas, nuestro sistema nervioso comienza a sincronizarse con el pulso tranquilo de la vida misma.
La naturaleza nos ayuda a recordar quiénes somos más allá de nuestras preocupaciones y agendas. La mente se relaja, la respiración se profundiza y el cuerpo libera la tensión que ha acumulado silenciosamente. Estudios científicos incluso demuestran que pasar tiempo en espacios verdes reduce los niveles de cortisol, disminuye la presión arterial y mejora el estado de ánimo en general. Pero más allá de la ciencia, existe un intercambio más profundo y sagrado con la naturaleza que nos lleva de vuelta a nuestra paz interior.
Cuando hacemos un hábito de meditar y conectarnos conscientemente con el mundo natural, cultivamos un paisaje interno pacífico que ninguna situación externa puede perturbar fácilmente. La mente se aclara, el cuerpo se siente más ligero y el corazón se abre a la gratitud.
La paz mental, entonces, no se encuentra en escapar de la vida, sino en alinearse con la esencia misma de la vida, presente en cada respiración, cada hoja y cada momento tranquilo de conciencia.

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