"Equilibrio"
- Devy Mehta
- 11 sept 2025
- 2 Min. de lectura
La vida nos empuja constantemente en diferentes direcciones. ¿Te has dado cuenta de lo fácil que es perder el equilibrio, ya sea por el estrés y las presiones, o incluso por pasar demasiado tiempo en nuestra zona de confort? Encontrar el camino de vuelta es tanto un reto como un regalo. Incluso el cosmos, a través de sus ciclos, nos recuerda que debemos volver a un estado natural de fluidez.
Equilibrar no es un punto fijo, sino un proceso dinámico, lo que la filosofía china denomina yin y yang: la danza entre los opuestos, la luz y la oscuridad, el descanso y la actividad, el dar y el recibir. Al igual que las mareas, estamos destinados a fluir y refluir, a reajustarnos y a redescubrir nuestro centro.
El mundo exterior a menudo inclina la balanza. La preocupación por el dinero, la comodidad, los placeres, la competencia y la corrupción pueden atraparnos en un ciclo de escepticismo y desánimo, debilitando nuestra fe en un ideal superior.
Cuando perdemos el equilibrio, lo sentimos en nuestras emociones, en nuestro cuerpo, en nuestra salud y en la tensión de nuestros pensamientos. Sin embargo, el desequilibrio no es un fracaso, es un empujón que nos llama a volver a la conciencia y a la paz. Cada cambio nos acerca a la sabiduría y la estabilidad.
La práctica regular de la meditación nos ofrece un respiro del ruido, recordándonos que la balanza se cultiva en nuestro interior. Aquí, la fe se reaviva, la claridad sustituye a la confusión y se enciende la esperanza.
A través de la quietud, nos alineamos con frecuencias más elevadas de paz y compasión, no para escapar de los desafíos o el sufrimiento, sino para enfrentarlos desde un centro sólido.
El Dalai Lama dijo: “Un enfoque equilibrado y hábil de la vida, cuidando de evitar los extremos, se convierte en un factor muy importante en la conducción de la existencia cotidiana.”
¿En qué aspectos de tu vida sientes la necesidad de equilibrar?

Comentarios